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Deux
disques en un pour cette publication, le live à New York
étant proposé comme bonus à "Morning Glory", en deux
faces complémentaires. Le répertoire qui compose l'album
studio se répartit équitablement entre les pièces de
Fernández et des compositions dans l'instant du trio.
Mais c'est bien le double background du pianiste -entre
classique et free- qui imprime la direction musicale de
l'ensemble. Fernández maitrise tellement son sujet, que
le "procès en escroquerie" cher aux détracteurs de
l'improvisation libre est irrecevable. Au point que
plusieurs plages représentent une sorte de classicisme
du jeu ouvert, par l'élégance et le sens de la juste
mesure. Si l'on pense à Marilyn Crispell (qui possède
une culture identique), on trouve trace aussi du Corea
de "The Song of Singing" (The Magical Chorus). En fin de
compte, il ne serait pas étonnant que cet amoureux du "beau
piano" (qu'il ne violente jamais) se soit inspiré de
l'esprit des Música callada, ces musiques du silence de
Federico Monpou. Par la sobriété des savoureuses
dissonances, par la sincérité qui émane de chacun des
musiciens, on entend alors une sorte d'équivalant jazz
de l'oeuvre du maître catalan. Le live révèle un visage
quelque peu différent du trio. Barry Guy y est bien plus
présent, magnifique de bout en bout, contrebalançant à
la perfection le côté parfois trop propre de Fernández.
Il est idéalement relayé par Ramon Lopez, comparse rêvé,
qui s'ingénie à souligner, à suggérer, à déconstruire
-un peu à la Motian si l'on veut- mais aussi à bousculer,
à éclater, efficace sans trop en faire. En conclusion de
toute cette retenue, le concert live se clôt par une
explosion free fort heureuse. Plus que du bel ouvrage.
LUDOVIC FLORIN / JAZZ MAGAZINE-JAZZMAN N° 621 JANVIER
2011

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EL
ARTE DE LA DESNATURALIZACIÓN
Es necesario, para esta reseña, caer en el lamentable
recurso de la primera persona, tantas veces refugio de
ombliguistas autorreferentes: yo estaba en Nueva York
cuando, en el marco de la Semana Catalana (y mejor no
entremos en el manoseo de las subvenciones estatales),
este trío se presentó en el Jazz Standard. El resultado
del concierto es el segundo de estos discos. Conocidos
míos, norteamericanos, oyentes casuales de jazz, me
relataron luego la experiencia con una mezcla de horror
y extrañeza. De alguna manera, para ellos el jazz es una
música folclórica propia, natural como el aire que
respiran, y sólo aquellos que exploran realmente sus
profundidades pueden de alguna manera adivinar el camino
que lleva del jazz originario a esto, una música que no
sólo desafía etiquetas, sino cualquier preconcepto,
incluso aquellos preconceptos que nos sirven para
autoprometernos una cierta forma de placer.
Por supuesto que hay antecedentes, y muy
norteamericanos, en esta música; basten las referencias
a Marilyn Crispell o a Ornette Coleman o a las técnicas
extendidas de la AACM, pero en realidad lo que esta
música destila es una elevación filosófica, diríamos
griega, al mundo de las ideas, una visión de la
humanidad desnaturalizada, cerebral, donde nada se toma
por sentado y donde se cuestionan hasta las leyes
físicas. Respirar es, de pronto, un acto analizable y
cuestionable; la belleza, que inunda toda esta música,
poco y nada tiene que ver con los pasos habituales para
lograrla. En este sentido, este es un disco
profundamente europeo, y quizás a esos amigos míos el
concierto les habría provocado menos horror vacui,
horror a la precariedad de todas las estructuras que los
sostienen, si se hubiera presentado como “música
contemporánea catalana” en lugar de como jazz, y en el
Jazz Standard, nada menos. Este disco es valioso no sólo
por lo que contiene si no por lo que pone en escena: un
conflicto, profundo, doloroso y en algún punto terminal,
entre lo que es natural y lo que es puesto en duda, en
análisis, en idea.
EDUARDO HOJMAN / CUADERNOS DE JAZZ 2010

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¡Por fin ha visto la luz Morning Glory! La continuación
de Aurora, el disco del trío liderado por el pianista
Agustí Fernández que se colocó en la cabeza de las
listas de lo mejor del jazz de 2007 en todo el mundo.
Finalmente no es ECM quien lo publica (hubo algún rumor
sobre el interés del mítico sello alemán), sino que de
nuevo lo edita Maya Recordings, el exquisito sello de
Maya Homburger, violinista clásica experta en la música
del barroco.
En esta ocasión hay que hablar deMorning Glory como
continuación, que no de segunda parte, ya que la
grabación muestra la evolución del grupo en los cuatro
años que van desde Aurora hasta febrero de 2010, que es
cuando ese mago de los estudios que es Ferran Conangla
capturó la magia de Fernández, el contrabajista
británico Barry Guy y el percusionista Ramón López.
Desde un primer momento Agustí Fernández tuvo claro que
no quería que el siguiente paso en la vida de este trío
consistiese en la repetición de la fórmula que tan
magníficos resultados le dio con Aurora, y efectivamente
así es. A diferencia de esa grabación, en la que el
pianista aportaba todos los temas salvo una versión de "Odissey"
de Barry Guy, aquí la mitad de las piezas son
improvisaciones libres (o composiciones instantáneas,
escúchense las preciosas "The Magical Chorus" y "Unfinished
Letter"). Si bien tanto las composiciones como las
improvisaciones siguen incidiendo en el aspecto
melódico, no parece que como en la anterior ocasión el
objetivo principal sea que se desarrollen con un uso
mínimo de notas, sino que abren sus espacios a la
improvisación libre y con ella a las necesidades
expresivas de los músicos. A partir de esas premisas se
nos permite vislumbrar los nuevos rumbos por los que el
grupo ha encaminado sus pasos. De esa manera el trío
amplía sus opciones. Vuelve a haber espacio para una
cierta melancolía ("La niña de la calle Ibiza", "Benito
(Jordi Benito in absentia)", "An Anonymous Soul"), pero
también para rendir un homenaje a Ornette Coleman
("Zahorí"), mostrarse energéticos ("Morning Glory"),
abstractos ("Perpetuum Mobile", "Glade") o incluso
especialmente incisivos y quebrados ("Mourning").
La grabación, al menos en la primera edición, se
acompaña de un segundo CD grabado en directo titulado
Live In New York. En 2009, por iniciativa del Institut
Ramon Llull, los tres músicos tuvieron la oportunidad de
participar en una Semana Catalana multidisciplinar en la
Gran Manzana. En su caso dieron un concierto en Jazz
Standard en el que repasaron parte del material de
Aurora, al que añadieron "Rounds" de la pianista Marilyn
Crispell y el tema tradicional "No Ni Nó". Sólo por la
antológica introducción de Barry Guy en "Don Miquel", el
tema que abre el CD, esta grabación merece la pena. Por
fortuna es sólo el primero de muchos momentos magníficos
como las lecturas de la sublime "Can Ram", "Aurora",
"David M" u "Odissey".
En esta ocasión el disco es algo más que un simple
directo, ya que sirve como testimonio de un paso
intermedio en la evolución artística del trío. Tal fue
el resultado de ese directo y su grabación que la propia
Maya Homburger, tal y como indica en las notas del
disco, no dudó en incluirlo como extra en agradecimiento
a quienes disfrutamos con Aurora. Solo queda darle las
gracias por incluir como extra este directo, así como
por publicar un monumento como Morning Glory.
PACHI TAPIZ / TOMAJAZZ.COM 2011
Tras su excelente Aurora (Maya Recordings, 2006), el
trío formado por el mallorquín Agustí Fernández, el
inglés Barry Guy y el alicantino Ramón López nos regala
un CD doble bajo el título de Morning Glory. El segundo
de los compactos obedece al título Live In New York, y
corresponde a un concierto ofrecido por la banda en el
Jazz Standard neoyorquino donde repasan varias piezas de
su anterior trabajo discográfico.
Asombran estos tres músicos, nuevamente, gracias a su
capacidad de expresión sin límite en base a sonoridades
nada obvias. Fernández es capaz de emocionar cual
romántico a pesar de incluir múltiples disonancias en
sus armonías. Guy entra y sale del terreno de lo
teóricamente coherente, con furia o delicadeza (lo que
ordene el contexto), pero con innegable honestidad
artística. López apoya, bisela y realza el discurso de
sus compañeros. En ocasiones parece tomarles en su
regazo y llevarles por los caminos más abstractos y, a
la vez, más lógicos.
Si “La niña de la calle Ibiza” y “An Anonymous Soul” nos
sumen en la melancolía, el breve “Morning Glory” hace
gala de un impresionismo roto que nos ofrece una visión
sin límites de los compositores clásicos europeos de la
primera mitad del XX. En “Zahorí” Ornette Coleman da la
mano a la canción popular y en el obsesivo “Perpetuum
Mobile” la combinación de piano y percusión nos recuerda
a las piezas para piano preparado de John Cage.
“Mourning” manifiesta descontento. En él Barry Guy, arco
en ristre, no cesa de quejarse. El final “Belvedere”
desarrolla una de esas figuras simples, de tres o cuatro
notas, que tanto gustan a Agustí Fernández. En este caso
la paleta armónica es algo más definida.
Como ya se comentó, el segundo CD aborda nuevamente
temas de Aurora (con la excepción de “No Ni Nó” y “Rounds”).
El directo confiere a la interpretación más fiereza, más
desgarro y más insolencia, si cabe. El disco arranca con
un momento memorable, la introducción de “Don Miquel” a
contrabajo con arco. El arpegio inicial da paso a una
sucesión de frases cortas que toma un rumbo melódico
sumamente expresivo para abrazar la disonancia y dar la
bienvenida al piano. La mencionada fiereza se pone de
manifiesto en “Odyssey”, contrastando con su final de
acordes reposados. “Can Ram” otorga protagonismo a un
Barry Guy cuyo instrumento parece no tener secretos para
él, y en “No Ni Nó” Fernández da un nuevo significado al
concepto de balada.
Fernández, Guy y López se muestran como tres mentes
independientes y con carácter propio, pero buscando sus
rutas expresivas exactamente en la misma frecuencia.
Morning Glory es una obra enorme, un regalo para oídos
inquietos que no deja de descubrir nuevos horizontes en
cada escucha. Y, para colmo, aporta como prueba el
directo de la banda. Programadores de festivales de
jazz: no sean tímidos, no se arrepentirán.
ARTURO MORA RIOJA / TOMAJAZZ.COM
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The
guiding spirits of Agustí Fernández, the Barcelona
pianist, include the iconoclastic Cecil Taylor for piano
improv, and Iannis Xenakis (with whom he briefly studied)
for composition. But this combined studio recording and
New York live gig for Fernández's trio with the British
bass virtuoso Barry Guy and Spanish percussionist Ramón
López, shows how much those questing impulses are
leavened with an absorbingly familiar lyricism.
Fernández's romantic themes can become overly similar,
as the one non-original – Marilyn Crispell's fast and
snaking Rounds – demonstrates by euphoric contrast. But
this is an immensely creative threesome, with Guy's
combination of abstract percussive vehemence, cello-like
purity and avant-swing an inevitable focus. Chords chime
urgently over bass-drum rumbles and seamless bass
flurries; the Paul Bley-like Zahori features a Guy
maelstrom of big, sliding chords; Mourning has a Spanish
feel in its melody and snare-drum tattoo but the bass
rubs improv squeals against it; and Bad Plus fans might
appreciate the cinematic sweep in the later stages of
Can Ram. The live set reprises material from this
remarkable group's earlier Aurora CD.
JOHN FORDHAM / THE GUARDIAN 2011
★★★★
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I'll start by sharing a short story, not of music itself,
but of my perception of music.
When I started listening to jazz (not so long time ago)
piano trios used to be mine favourite. I would listen to
as much as I could get my hands on, and marvel at the
pianist ability, speed, excellent technique. This
playing, while great, would most often resolve around
the central figure of solo player on piano, and backing
rhythm section. After my ears and brain were introduced
to freeer kind of jazz, piano trio format somehow began
to represent in my mind the most mainstream instrumental
setting, that doesn't allow musicians the freedom I want
to them to have, that limits most strictly the music in
terms of harmony, that allows only chromatic scale
sounds, that executes most formally the soloist-rhythm
section divison (piano trio would be opposed to in this
scheme by pianoless trios that represents the most
important vehicle for free music). I stopped listening
to trios, finding most of the releases mere copies of
old masters like Keith Jarrett, Herbie Hancock, Bill
Evans - never surprising (not concerning a particular
solo or piece but the general format), never innovative,
quite often provoking 'booooring' and 'that was played a
million times already' yawns.
Fortunately some fairly recent piano trio releases ("Farmers
By Nature" with Craig Taborn and "More is Less" with
Michael Wintsch come to my mind first) made my
reevaluate my position on piano trios showing clearly
that it is still possible to create in this format music
that is fresh, innovative, immaginative, surprising.
That there are still new stories to tell and new ways to
tell them. So, while I'm always bit suspicious and
cautious when it's about piano trio, I slowly get to
appreciate this format again.
Although in case of this trio there was no actuall risk-taking
involved (so maybe the whole introduction is a bit
pointless) since I had both the pleasure of seeing this
band live once (2009 Autumn Jazz Festival in Krakow) as
listening to their first release ("Aurora" - Maya
Recordings 2005).
I don't think it's a coincidence that the album shares
its title with a composition Bill Evans used to play.
While Augusti does create some abstract labirynths in
some of the improvised parts, it's surprising how
lyrical and touching he's playing can be. Barry adds
some beautifull tones to the whole palette, definitely
putting to use the teachings of classical music he's
playing now a lot (some of the compositions also, I
would say, hint towards those inspirations, like "Zahori'",
check also the bass line in this piece), he's control of
pitch, clarity of phrasing is one to admire (as I did a
lot this year). Ramon gives You light touches, lot of
texture, delicate, very nuanced and spare playing (mallets
on toms, soft hits on plates, hand-played percussion).
On "Morning Glory" You'll find 6 compositions (all
Augusti) interlayered with 6 group improvisations, which
gives it nice balance to start with. This is not fire
music You could expect from those musicians, although
it's not exactly ballad playing either. Instead You get
music that transcends many confines. Some parts of group-credited
pieces present playing that is so united it is hard to
believe they were not composed ("The Magical Chorus").
Compositions, on the other hand, leave enough space for
group-improvisation that would be completely off on
main(stream) lands but is so much in place when at open
sea. It is subtle and gentle without being soft, It is
lyrical and passionate without being cheap. It is
mysterious and indirect without being hermetic and
inaccessible. Celebral but not distant. Exuberant and
modest. Peaceful and meditative without loosing a darker
and more dramatic, improvisational claw ("Perpetuum
Mobile", "Benito (Jordi Benito in absentia)").
The melodies are simply beautiful, stunning. The
interplay so deep and intimate, the harmonies and
textures rich. And music so full of emotions, so deeply
felt that it goes straight to your soul and grabs You by
Your heart (and I could go on with the praisies for a
long time). Some say that the hardest thing to play are
ballads, and It is indeed rare to find this kind of
playing. Where slow tempos and lyricism don't make You
yawn and lull away but dream awake.
To make the release even better there is a bonus free
disc included - "Live in New York" that documents
concert versions of some of the compositions that were
originally played on the trio's first release "Aurora"
(4 pieces by Augusti, and my beloved, haunting "Odyssey"
by Barry Guy), a traditional theme ("No Ni No' ")
arranged by Augusti and a hand-breaking tempo read of "Rounds"
by Marillyn Crispell (important collaborator of Barry in
the past, the one who named Augusti her successor in
Barry Guy New Orchestra). As musicians search for new
layers of emotional depth and levels of intimiacy
playing, You will find as much (if not more) to
appreciate on this bonus disc as on the main one, which
makes this release a double treat success. Even if You
don't like piano trios as much as me, You owe it to
yourself to give this one a try.
BARTEK ADAMCZAK / JAZZ ALCHEMIST DECEMBER 2010
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